"YO SOY ESPAñOL". LA LOCURA DEL PADRE DE LAMINE YAMAL POR SALVAR A LA SELECCIóN DEL NAUFRAGIO

Lo que le faltaba a España en la Eurocopa es el gol de Lamine Yamal y la celebración de Mounir Nasraoui, su padre, vibrando en la grada. Cantando, con desenfreno, el "yo soy español" en la grada del Allianz Arena de Múnich con la camiseta de España.

Si el hijo no tiene techo, el padre demuestra que no existen fronteras. Los orígenes africanos están presentes en una Selección española donde Luis de la Fuente ha dado el protagonismo de los extremos a Nico Williams y Lamine Yamal, hijos de inmigrantes que salieron de sus países en busca de una vida mejor.

La vida no es un camino de rosas para nadie. O para una gran mayoría. Ni siquiera para los que nacen en España y tienen que formarse y esforzarse para conseguir la felicidad y el bienestar del que ya disfruta el padre de Lamine Yamal. Pero la imagen de Mounir Nasraoui solo tiene una lectura. Es la de la victoria de la España diversa e integradora.

Cuando Luis de la Fuente tomó posesión del cargo de seleccionador y dijo eso de "quiero conseguir que haya 48 millones de españoles que se dejen la piel por este equipo y por esta camiseta, que seamos y nos sintamos un equipo" también incluía a los Yamal. Padre e hijo.

El padre disfruta del éxito de un hijo que vio la pasada Eurocopa en un centro comercial, como ha dicho, y que en esta ha marcado un golazo decisivo con el que España se agarró al partido contra Francia. Fue clave para perderle el respeto a los del país vecino. Lamine Yamal demostró que no solo tiene talento, sino que es un insolente y tiene un punto de valentía que le hace ser diferencial y determinante.

Sin miedo

Parte del éxito de Lamine Yamal le corresponde al padre y la familia. Sirve para entender cómo un chico que este sábado cumple 17 años, se lanza a lo desconocido en Múnich para rescatar a España en un inicio del partido que pintaba a naufragio con el gol de Kolo Muani.

Ulises Sánchez-Flor

"No lo he pensado" manifestó Lamine Yamal para explicar cómo decidió burlarse de Rabiot y sacudir con un zurdazo la pelota que coló en la escuadra de Maignan. Yamal, como su padre, construyen su historia con el espíritu aventurero de arriesgar y no pensárselo dos veces. Si ven problemas, buscan soluciones. Si hay dificultades, no tienen miedo. Le ponen medios.

El carácter del padre tiene algo que ver en el descaro del hijo. Lamine Yamal se tomó el partido como algo personal por la afrenta de Rabiot. Un francés que le menospreció antes de jugar el partido y le puso barreras. Lo que provocó es que se viera de qué pasta está hecho el hijo Mounir Nasraoui. Tiró de rebeldía y su padre lo celebró en Alemania con la camiseta de La Roja. La vida sonríe a los Yamal.

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