"QUE LAS FUTBOLISTAS ESTUDIEN SE ESTá PERDIENDO Y A Mí ME MOLESTA"

Con su llegada a Donostia se vuelve a separar de sus padres. ¿Cómo es volver a independizarse?

Increíble. Me van a matar (ríe). A ver, tengo muy buena relación con ellos. Pero claro, después de 8 o 10 años viviendo sola, tener cierto control otra vez… las preguntas de: “¿Qué comes en el prepartido?” o “te hemos hecho esto”. Es estar en casa otra vez. He estado muy cómoda pero vuelves a tener ese control. Así que ahora disfruto de la libertad. Estoy viviendo con Edna, o sea que tampoco estoy sola sola, pero es diferente.

Su carrera no ha sido habitual: jugó en la cantera del Barça, luego se fue a estudiar a Estados Unidos… ¿Qué le aportó todo eso?

Muchas cosas. Me acuerdo que cuando me fui, tenía 17. Mi padre se acuerda más que yo. El coordinador del Barça, que también era mi entrenador, me dijo: “Al fútbol femenino en España todavía le quedan 5 años para el boom. Aprovecha ahora y vete a Estados Unidos”. Entonces, irme allí fue como desentenderme de lo que pasaba aquí. Me lo tomé como un tiempo para disfrutar. Físicamente fue mi gran cambio. Yo era rápida, sí, pero muscularmente era más fina y ahí trabajé muchísimo mi cuerpo. Al volver, todo había cambiado y era un reto ver si valía en ese nuevo nivel del fútbol femenino.

¿De qué manera le aportó también estudiar una carrera universitaria, más allá del fútbol?

Estuvo súper bien. Es que era como una película. Estaba en el campus, sin una rutina fija porque entrenábamos por la mañana, luego gimnasio, y después podía combinar mis clases. Entonces, no era solo fútbol. El primer año jugué muy poco, pero tenía mi vida: ir a clase, conocer a otra gente que no era del deporte, pasear por el campus… Y al final, cuando volví, ya tenía una base, unos estudios, por si el fútbol no iba bien. Y creo que eso es importante, se está perdiendo un poco y a mí me molesta. Lo valoro mucho.

¿Cómo y cuándo empezó a jugar a fútbol?

Empecé tarde. Jugaba en el patio del cole con mis amigos, que eran chicos, porque chicas no había ni una. También con mi hermano, con mi padre y mi abuelo. No me apunté a un equipo hasta los 11 años, porque en mi pueblo no había fútbol femenino. Mi padre no quería que me apuntara con chicos porque luego me iban a separar por edad y no quería que me llevara el disgusto. Así que jugaba a tenis, montaba a caballo, y el fútbol era en los recreos o en los descansos de los partidos de mi hermano. Hasta que hicieron un equipo en el pueblo de al lado y me apunté con una amiga.

La cosa ha cambiado mucho desde entonces. Ahora las niñas sí juegan en el patio.

Sí, y eso está muy bien. Justo ayer veía una serie en Netflix y las hijas de la protagonista tenían fútbol como extraescolar. Antes, los niños jugaban a fútbol y las niñas, baile o nada. Me impactó para bien. Es como en Estados Unidos, donde está normalizado. Allí incluso lo practican más las chicas. Es positivo. Yo me acuerdo de cuando jugábamos en el cole: mis amigos me pasaban el balón, pero cuando jugábamos entre los cursos, el resto no lo hacían, solo por ser chica. Por talento estábamos todos igual. No me afectaba, pero ahora lo piensas y te choca.

¿Queda camino por recorrer, verdad?

Sí. En España hay mucho talento que no se está aprovechando. La selección ha hecho todo lo que podía: ganó un Mundial, ha sido finalista de la Eurocopa… pero a nivel de liga, marketing o inversión, falta mucho. Hay público, hay interés, pero hay que apostar. Si no inviertes, no hay retorno. Y eso que muchas ligas que llaman la atención no son mejores que la española, pero el talento se está marchando. Inglaterra es un buen ejemplo: apostaron, invirtieron y ahora recogen los frutos. Aquí se podría hacer algo parecido.

¿Y a nivel profesional, dentro de la Liga F, qué debería mejorar?

Por ejemplo, el tema de los campos. Este año por fin ya no se jugará en campos de césped artificial, y me parece genial. Sé que era difícil, pero mira qué rápido se han apañado todos. Visualmente, en televisión, también se nota. Además, también hay que mejorar la retransmisión: que se vea más, que llegue a más casas. Los cuerpos técnicos ya están bastante profesionalizados, y eso también es un avance. Por ahí van los cambios que necesitamos.

Sobre los salarios, ¿se pueden igualar algún día con los del fútbol masculino?

No, porque los chicos están en una burbuja. El desfase en sus sueldos tampoco es normal. Evidentemente ahora la diferencia es enorme, y creo que sí se puede ajustar algo, pero no igualar. Y el femenino tiene que subir, claro. Pero incluso dentro de nuestra liga hay mucha diferencia entre los tres primeros y los recién ascendidos. Eso también habría que gestionarlo mejor.

No le quiero jubilar aún, pero… ¿cómo se ve cuando acabe el fútbol?

No lo sé. Me gustan los idiomas, estudio francés, he hecho negocios internacionales… Me gusta la parte de relaciones internacionales. Podría trabajar para una liga, un club o un evento como Roland Garros, algo en el mundo del deporte. No sé si lo haré, pero me atrae. Y también te digo: el año que me retire, año sabático y viajecito seguro.

2025-08-01T08:55:38Z